PUBLICADO: 24/4/08 - 10.00 hs.
Por Claudio Serrentino
Periodista, fundador de "La Bocina"
PARECÍA que todo iba a normalizarse, que una vez acomodadas las nuevas autoridades, el funcionamiento del Estado porteño se iba a regularizar, en lo referente a pago a proveedores. Pero no. Todo volvió a la "anormalidad" habitual...
Los empleados del Gobierno de la Ciudad no quieren decir ni "mu" al respecto, temerosos de que "alguien" tome represalias en su contra. Apenas sugieren, cuando ven que el proveedor se pone pesado con el reclamo, que los pagos están "trabados".
Eso sí: las órdenes de trabajo están a la orden del día, los trabajos se hacen en tiempo y forma, pero los meses pasan y los pagos se van acumulando. ¿Y si la deuda se vuelve inmanejable?.
Mauricio Macri ya tuvo tiempo suficiente para estudiar en qué situación recibió la administración -de hecho, al asumir realizó una auditoría sobre todos los pagos- pasaron más de cuatro meses desde su asunción... ¿No debería volver todo a su lugar?
Hay que destacar que este gobierno cuenta con un presupuesto inédito en la historia de la Ciudad: en 2008, tendrá casi 13.000 millones de pesos, mucho más que los 9.000 millones que gastó Telerman en 2007.
El Estado exige a los contribuyentes que cumplan con los pagos, pero no predica con el ejemplo. Así, la "nueva" política se queda en las palabras, y se vuelve sólo una mala copia de la "vieja" política.